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Si la forma en la que se ha aprobado el Plan Ibarretxe ya nos resultaba preocupante por su falta de consenso con las fuerzas políticas no nacionalistas, la reacción de algunos políticos también nos alerta. En una situación como ésta lo último que puede hacer un político es subirse al monte, pero, por lo visto, ya hay candidatos dispuestos a emular a Juanito Oiarzabal.
El presidente de la Xunta de Galicia, Manuel Fraga, ha presentado su candidatura con fuerza. Considera Fraga, que no se puede descartar una posible suspensión de la autonomía vasca aplicando el artículo 155 de la Constitución. A eso se le llama matar moscas a cañonazos. Es una buena idea eso de destrozar todos los puentes de diálogo posibles y a medidas unilaterales responder con medidas aún más radicales. Una decisión de ese tipo podría provocar un conflicto sin precedentes en la sociedad vasca. ¿Cuál sería la propuesta de Fraga para salvar ese escollo? ¿Sacar los tanques a las calles? Un poquito de por favor, que diría el otro.
El presidente extremeño Juan Carlos Rodríguez Ibarra, por su parte, no ha descartado suspender las competencias en materia de seguridad que ostenta el Gobierno Vasco en el caso de que organizara un referéndum sobre el Plan Ibarretxe. Ibarra añadió que el presidente del Gobierno Rodríguez Zapatero está actuando con debilidad y de una manera desconcertante.
Lo cierto es que yo no hablaría de debilidad en la actitud del Gobierno. Puede dar la sensación de que la situación ha desbordado al Ejecutivo, pero es muy probable que Rodríguez Zapatero haya antepuesto la responsabilidad a la visceralidad de otros políticos. Si es así, no va por mal camino.
La aprobación por parte del Parlamento Vasco y con el apoyo de Sozialista Abertzleak, heredera de la ilegalizada Batasuna, del Plan Ibarretxe supone, sin duda, uno de los hechos que van a marcar de forma más importante la vida política del año que empieza. Lo ocurrido ayer resulta especialmente grave teniendo en cuenta que supone la escenificación de una profunda división en la sociedad vasca entre no nacionalistas y nacionalistas, éstos apoyados por los votos de quienes son para los tribunales el brazo político de la banda terrorista ETA. Puesto que el asunto es especialmente complicado vamos a intentar reflexionar sobre algunas de las claves de lo ocurrido ayer.
El papel del PNV: el Plan Ibarretxe supuso, en su momento, una respuesta del nacionalismo vasco a lo que consideraba una actitud beligerante del Gobierno del Partido Popular respecto al llamado conflicto vasco. El cambio de escenario político tras la victoria electoral de Partido Socialista fue considerado por algunos un momento propicio para una marcha atrás del lehendakari en lo concerniente a su propuesta de modificación del estatuto. No ocurrió.
Ahora Ibarretxe se encuentra con su Proyecto de reforma del Estatuto Político de la Comunidad de Euskadi aprobado contra todo pronóstico. Lo que puede ser entendido por el PNV como una posición de fuerza para negociar con el Estado puede ser convertirse en un arma de doble filo. A nadie se le escapa que la propuesta del lehendakari es unilateral y que es fácilmente presentable como fruto del apoyo del que por muchos es considerado el brazo político de ETA. Una ruptura de la sociedad vasca de tanto calado como la que se presenta puede desencadenar en un serio conflicto que pudiera acabar perjudicando la posición de Ibarretxe. Da la sensación de que las cosas podrían ir mucho más lejos de lo que el propio lehendakari desea y tal vez afectarle en las próximas elecciones de mayo o junio. Creo que el propio Ibarretxe y el PNV deberían reflexionar sobre la situación que se les plantea y sentarse a dialogar con los representantes de ese sector de la realidad vasca que ha quedado marginado en la elaboración y debate del Plan Ibarretxe.
El apoyo de Sozialista Abertzaleak: el grupo parlamentario liderado por Arnaldo Otegi votó contra todo pronóstico a favor de la propuesta del lehendakari. A pesar de que su apoyo se limitó a tres votos (de los seis que podían haber sido) fue suficiente para que la votación se saldara con mayoría absoluta a favor del Plan Ibarretxe. Sozialista Abertzaleak jugó con esta baza cuando apenas quedan seis meses para su desaparición del Parlamento Vasco, algo que puede suponer para la izquierda abertzale su desaparición del mapa político. La jugada de la extinta Batasuna estuvo perfectamente medida. En primer lugar no anunciaron su apoyo hasta el último momento y en segundo lugar, pusieron en una incómoda situación al tripartido gobernante en Euskadi al justificar su postura leyendo una carta de José Antonio Urrutikoetxea, Josu Ternera, huido de la justicia y ejerciendo, según algunos, de portavoz de la banda terrorista ETA.
El PSOE como alternativa en Euskadi: el proyecto de reforma del Estatuto de Gernika presentado recientemente por los socialistas vascos sitúa al Partido Socialista como alternativa en Euskadi. El PSE pretende alzarse con la victoria electoral en las próximas elecciones autonómicas minando la base electoral del PNV con un discurso vasquista pero no nacionalista. Lo ocurrido ayer puede llevar a cierta radicalización en la postura del Partido Socialista de Euskadi puesto que, al parecer, su única alianza posible frente al plan del lehendakari es el Partido Popular.
Por otra parte, parece necesario que PNV y PSOE dialoguen, al menos, en el ámbito institucional (Gobierno Vasco y Gobierno Español), algo que puede ser aprovechado por el Partido Popular para hacerse con el electorado no nacionalista. El hecho de que nos encontremos en la antesala de un proceso electoral va a marcar de forma determinante el diálogo institucional y entre fuerzas políticas. Sin duda la dificultad es creciente.
El Partido Popular no puede autoexcluirse del debate: Existe en mi opinión un claro riesgo de que el PP vasco acabe autoexcluyéndose de todo ámbito de diálogo con los nacionalistas vascos. El hecho de que el lehendakari haya realizado su propuesta de forma unilateral y no haya tenido en cuenta a los no nacionalistas puede radicalizar la postura de éstos, especialmente del Partido Popular. Es peligroso que este asunto puede llevar a una mayor fractura de la sociedad vasca y para ello, por su importancia en la política vasca, es clave que el PP no facilite un aumento de la crispación. Esto no debe implicar poner la otra mejilla o abandonar las propias posturas, pero sí debe intentarse retomar alguna vía de diálogo con el PNV o al menos, con el Gobierno Vasco.
La postura surrealista de Izquierda Unida: Ezker Batua (la federación vasca de IU) apoyó, como miembro del Gobierno Vasco que es, la propuesta del lehendakari en el parlamento vasco. El coordinador general de IU, Gaspar Llamazares, ya ha anunciado que su formación se opondrá al Plan Ibarretxe en el Congreso de los Diputados. Una postura poco coherente cuando IU, por su presencia en el Gobierno Vasco, podría actuar de bisagra entre los partidos nacionalistas y los partidos no nacionalistas para favorecer un diálogo que no tiene visos de irse a producir
El temporal que ha azotado estos últimos días nuestro país ha dejado atrapadas en las carreteras a a miles de personas. Dicen los expertos que esta ola de frío es una de las peores que recuerdan. Sin embargo, sus consecuencias nos resultan familiares: enormes atascos en las carreteras, pueblos aislados, vuelos cancelados... La pregunta que todos nos hacemos estos días es si lo ocurrido podría haberse evitado.
No es la primera vez que algo parecido sucede en nuestro país, lo cierto es que hechos como estos tienen lugar año tras año. Hace 10 meses, el 28 de febrero de este mismo año, 3.000 personas tuvieron que pasar la noche en la autopista de peaje AP 1 cerca de Burgos a causa de la nieve. En esta ocasión, como en aqulla, la oposición ha pedido explicaciones al Gobierno por lo ocurrido. Lo único que ha cambiado es que PSOE y PP han cambiado sus papeles: quien era Gobierno, ahora es oposición y viceversa.
Lo primero que se le viene a uno a la cabeza es que las inclemencias meteorológicas no deberían usarse como arma arrojadiza en el plano político. Es una muestra más de la actitud infantil que adoptan nuestros representantes cada vez que tienen la oportunidad de atacar al contrario. Sin embargo, lo ocurrido, al margen de disputas políticas, merece una profunda reflexión.
Parece evidente que nos hallamos ante un problema y éste debe ser solucionado. Temporales como el que está azotando a la península Ibérica, se suceden año tras año con las mismas consecuencias y lo cierto es que otros países en los que las situaciones de este tipo son mucho más frecuentes no suelen encontrar problemas para hacerles frente.
En el caso que nos ocupa, el temporal estaba previsto. De hecho, las autoridades habían avisado a la población de que la situación en las carreteras podría complicarse ¿cómo es que la propia Administración no se preparó para hacer frente a la ola de frío? En primer lugar, da la sensación de que existe una evidente descoordinación. La limpieza de las carreteras es competencia de diferentes organismos públicos y privados (Estado, gobiernos autonómicos, ayuntamientos, concesionarias de autopistas....) que no tienen establecido un plan de actuación ante estas situaciones.
Algunos de los testimonios recogidos estos días por la prensa avalan estas tesis: mensajes contradictorios sobre la prohibición o no del paso de vehículos pesados por las vías afectadas por la nieve, escasa presencia de miembros de la Fuerzas de Seguridad del Estado y de las policías locales, falta de información sobre los lugares en los que poderse refugiar en las ciudades afectadas y falta de información por el colapso de las líneas de atención a los conductores, autopistas abiertas y cobrando peajes, a pesar de que estaban colapsadas....y un largo etcétera.
Las explicaciones sobre lo ocurrido en muchos casos son ridículas. El Ministerio de Fomento ha acabado aceptando (con reservas, eso sí) su responsabilidad en todo esto por boca de su responsable Magdalena Álvarez. Sin embargo, sus declaraciones han llegado cargadas de matices. Ayer Protección Civil y la Dirección General de Tráfico culpaban a los conductores de lo ocurrido por no circular con cadenas. Parece evidente que si ese hecho dificulta mucho la circulación o impide el trabajo de las máquinas quitanieves, se debería prohibir la circulación a todo vehículo que no llevara cadenas. Algo, que, todo sea dicho, es una auténtica insensatez por parte de los conductores que, por cierto, deberían haber tenido en cuenta la petición de la DGT de que se saliera a la carretera sólo si era estrictamente necesario.
Una de las excusas más preocupantes ha sido el secretario de Estado de Seguridad Antonio Camacho. Dice el señor Camacho que la Guardia Civil no tuvo suficiente presencia en las carreteras porque estaba centrada en el Plan de Seguridad especial contra atentados en Navidad. Si no hay suficientes efectivos para desempeñar ambas tareas al mismo tiempo, será necesario que el número de unidades disponibles aumente. Si se considera difícil ampliar el número de unidades, podría recurrirse al Ejército en situaciones de emergencia climatológica como estas. Pero no sólo para repartir mantas, sino para regular el tráfico o permitir el paso de las máquinas quitanieves si es necesario. No podemos olvidar que el temporal estaba totalmente previsto.
El Ministerio de Fomento ha anunciado que va a poner en marcha un plan para mejorar la viabilidad invernal en las carreteras. Llega tarde. Pero no sólo para lo ocurrido este fin de semana. Estos días los informativos nos mostraban imágenes de todos los años desde 1997 en el que las carreteras se han colapsado a causa del temporal. La Administración no ha desarrollado no ha tomado decisiones para paliar situaciones de este tipo desde entonces. A eso se le llama imprevisión e irresponsabilidad.
Sólo cabe esperar que el Plan anunciado sea capaz de coordinar a todos los entes públicos (Ministerio de Fomento, Ministerio del Interior, Fuerzas de Seguridad del Estado, DGT, entes autonómicos, ayuntamientos...) y privados (empresas concesionarias de las autopistas, empresas de transportes...) para evitar que el caos que ha tenido lugar este fin de semana se vuelva repetir. Y una vez más debe apelarse también a la responsabilidad de los conductores para que eviten circular, en la medida de lo posible, en condiciones climatológicas adversas y si lo hacen, que lo hagan siguiendo las recomendaciones de las autoridades.
Como todas las Navidades, el Rey Don Juan Carlos ha vuelto a acercarse a nuestros hogares para ofrecernos su discurso navideño. Puede que para algunos haya sido más de lo mismo, pero lo cierto es que este año da la impresión de que el Monarca ha querido transmitir un mensaje de mayor calado político. Y lo ha hecho sin abandonar su moderación habitual, algo que, como es lógico ha permitido que tanto tanto socialistas, como populares hayan visto en él un respaldo a sus políticas. Sin embargo, merece la pena analizar el discurso da Navidad del Rey.
Don Juan Carlos estableció un interesante equilibrio entre la idea de la unidad de España y la de la pluralidad del Estado. No cabe duda de que unidad fue una de las palabras más utilizadas por el Monarca , pero al mezclarla con la “España plural y diversa de la que hoy disfrutamos”, Don Juan Carlos pareció querer establecer con claridad los límites entre los que deben moverse los dos partidos mayoritarios. En el momento en el que sectores de unos y otros parecen olvidar alguno de esos términos de la balanza, el Rey fijó un término medio por el que, en su opinión, debería transitar el futuro de nuestro país. Por cierto, el Monarca afirmó que la corona “preservará la unión solidaria de las diversas tierras de España”, función que, a pesar de lo comentada que ha sido esta frase, otorga la Constitución al Jefe del Estado.
En su discurso el Rey también apostó por la vigencia de una Carta Magna que, no cabe duda, es una de las artífices de su presencia anual en nuestras pantallas por estas fechas. Sin embargo, no cerró las puertas a su reforma. Lejos de conservadurismos irracionales, Don Juan Carlos se limitó a dejar clara la idea de que el pilar fundamental sobre el que se sustenta la Constitución es el consenso. Un consenso que, sin duda, debe ser la piedra angular de toda reforma constitucional a la que, por cierto, no debe tenerse ningún miedo.
Casi entroncado con ese asunto el Rey quiso recordar que “la alternancia política es siempre escenario de nuevos proyectos y debates (...) las diferencias políticas deben resolverse con prudencia”. Mensaje, que parece todo un aviso a navegantes en estos momentos de creciente crispación política. Una vez más, la llamada a la prudencia y la moderación en el mensaje navideño de Don Juan Carlos, pero en este caso más necesaria que nunca dado el tono que están adoptando determinadas discusiones.
Por lo demás, el discurso estuvo encabezado por un emotivo recuerdo a las víctimas de los atentados terroristas del 11 de marzo, muy agradecido por la portavoz de la asociación de víctimas del 11 M, Pilar Manjón. También habló el Rey de la necesidad de que el país sea más justo y de la necesaria igualdad de derechos para todos. Don Juan Carlos mezcló además en su discurso el elogio a la institución familiar como soporte básico de la transmisión de la cultura y los valores éticos, con la necesidad de una mejora sustancial de la educación de los jóvenes de nuestro país.
Otro de los mensajes que el Rey quiso lanzar en su discurso navideño es el de la necesidad de que todos los españoles trabajen juntos a favor de la candidatura de Madrid a albergar los Juegos Olímpicos de 2012. Un comentario, el del Monarca, que pareció responder a las desafortunadas, y posteriormente rectificadas, declaraciones del líder de Esquerra Republicana de Catalunya, Josep Lluis Carod-Rovira, sobre el apoyo catalán a dicha candidatura.
Finalmente, merece una reflexión las palabras de Don Juan Carlos sobre la Constitución Europea. algunas formaciones políticas, como Izquierda Unida, han visto en ellas un apoyo al sí en el referéndum sobre la Carta Magna de la UE, compruébenlo ustedes mismos “Damos nuestra más cordial bienvenida a los diez nuevos Estados que este año se incorporaron a la Unión Europea. El próximo año se inicia con la ratificación del Tratado que establece una Constitución para Europa. Como españoles y como europeos, debemos abordar con altura de miras las oportunidades y responsabilidades que dicho Tratado nos plantea”.
De ellas, en principio, no se deduce ningún tipo de apoyo al sí en el referéndum constitucional. Cabe preguntarse dónde entendió el coordinador general de Izquierda Unida, Gaspar Llamazares, un alineamiento claro del Rey. En cualquier caso, de la misma manera que el Rey dio su apoyo a la Constitución Española en 1978, no entiendo por qué no debería apoyar la Carta Magna Europea como pilar básico para la consolidación de la UE.
Sin embargo, lo cierto, es que las críticas a las palabras del Rey han sido en esta ocasión más tibias de lo habitual por parte de aquellos que con más dureza las suelen lanzar. Los nacionalistas vascos y catalanes han mostrado ciertas reservas a la idea de unidad de España transmitida por el Monarca. Era de esperar, aunque lo cierto es que deberían tener en cuenta que dado el papel institucional que ostenta Don Juan Carlos, no caben otras palabras que las de defensa a la unidad de España. Una defensa de la que podrían haber entresacado la idea de “unión solidaria de tierras diversas” que, frente a otras visiones de la unidad de España, es un auténtico soplo de aire fresco.
Respecto a los partidos mayoritarios, no cabía otra reacción que no fuera la del elogio sin reservas. Sin embargo, unos y otros deberían ver que en este discurso navideño hay claros mensajes a diversos sectores del PP y del PSOE. El principal de ellos es que el deseo del bien común y no del individual (o lo que es lo mismo, partidista) deben guiar un debate político que necesariamente debe estar marcado por la prudencia. Algo que desgraciadamente empezamos a echar en falta en foros de tanta importancia como la comisión de investigación sobre los atentados del 11 de marzo.
Es evidente que en los últimos meses Televisión Española ha sufrido un considerable descenso de audiencia. La caída ha sido tan importante, que el pasado mes, el primer canal del ente público tuvo la peor cuota de pantalla de su historia.
La caída de audiencia es notoria, pero también lo es la mejora de la calidad de la programación de La Primera de TVE. En la nueva Televisión Española han desaparecido programas como "Noche de Fiesta" o los shows de los humoristas “Los Morancos” y se ha experimentado una más que clara mejora en el área de Informativos.
Hemos visto nuevos estrenos como los de los programas "59 segundos", "Las cerezas" o "Dos Rombos" y aún hay algún programa pendiente de iniciar su andadura, como es el caso de "La Azotea" que será presentado por el Gran Wyoming. Es posible que estas nuevas apuestas del Ente Público no hayan sido grandes éxitos de audiencia, pero lo cierto es que sí muestran la apuesta de los nuevos gestores de Televisión Española por la calidad en la programación.
Es muy probable que el triunfo de este giro a la calidad se deje ver con el tiempo y es que por ahora y por desgracia, la población española está demasiado habituada a la denominada telebasura. Como siempre ocurre con estas cosas, los televidentes de nuestro país tardarán bastante más tiempo en dejar de lado ciertos programas de mal gusto, que lo que tardaron en engancharse a ellos. Pasa con todas las adicciones.
Lo que sí que resulta preocupante es que aún haya quien critique los cambios de programación de TVE escudándose en los índices de audiencia. Queda aún mucho por hacer, pero como mínimo, es curioso que las mismas voces que denostan los índices de audiencia cuando quienes producen telebasura dicen que la ve mucha gente, utilicen esos mismas mediciones para criticar la televisión de calidad.
Uno de los casos más preocupantes es el del programa “Las cerezas”. El espacio que presenta Julia Otero ha sido atacado con dureza desde diferentes frentes. Desde su primera emisión hubo quien puso en duda su continuidad por los registros de audiencia obtenidos. Posteriormente ha llegado la filtración de los costes del espacio y después diversas polémicas sobre la idoneidad de los invitados.
"Las cerezas" es un espacio que responde al clásico formato del programa de entrevistas que tanto éxito tuvo en la televisión no hace tanto tiempo. En principio, un programa de este tipo no debería llamar la atención de nadie si no fuera porque es el único programa de entrevistas que se emite en prime time en la televisión de nuestro país. Tal vez alguien considere que "Salsa Rosa" de Telecinco o "¿Dónde estás corazón?" de Antena 3 deberían clasificarse dentro de ese grupo, pero, estaremos de acuerdo en que no estamos hablando del mismo tipo de programas.
El espacio de Julia Otero es amable y carente de mal gusto. Por su plató han pasado el ex presidente del Gobierno, Felipe González, y el ex presidente de la Generalitat Jordi Pujol; las comunicadoras Gemma Nierga , Olga Viza y Concha García Campoy; el seleccionador nacional Luis Aragonés y un largo etcétera de personalidades del mundo de la política, la cultura o el deporte. Lo cierto es que se echaba en falta un programa de este tipo en el que el entretenimiento y el buen gusto no estuvieran reñidos.
Pues bien, la media de audiencia del programa en sus primeras entregas no supera el 15% de share. ¿Por qué? Ya lo decíamos, nos hemos habituado a la llamada telebasura y la televisión de calidad nos resulta extraña. Con estos datos la continuidad del programa está en entredicho. De hecho, esta semana comenzará a emitirse a las 23 horas, una hora después de lo habitual.
Por si fuera poco, el sindicato UGT ha filtrado que el espacio de la productora Somos.som cuesta a TVE 120.000 euros por programa. Algo, que según fuentes del sindicato no es una suma nada austera considerando las pérdidas del canal. Hay quien no ha tardado en difundir esta noticia como una gran polémica en el ente público. Sin embargo, la directora general, Carmen Caffarel ha reconocido las cifras del coste del programa a las que ha añadido un dato: el programa de Julia Otero ingresa 330.000 euros en publicidad por emisión. En cualquier caso, no viene mal recordar que espacios como "Noche de fiesta" tenían un coste de más de 230.000 euros por programa.
A pesar de la baja audiencia, a pesar del coste del programa (que se recupera con claridad gracias a los ingresos publicitarios) y a pese a quien le pese, “Las cerezas” debe continuar. Y lo debe hacer por una sencilla razón: forma parte del tipo de programas que deben emitirse en la televisión pública. Y es que dada la situación actual de las parrillas de televisión el propósito de TVE debe ser ofrecer una programación alternativa a la de las cadenas privadas, con prestigio y si se puede incluso generando información. En el caso de algunos de los nuevos programas de TVE esto ha llegado al punto de que están marcando la agenda informativa como ha ocurrido esta semana con las desafortunadas declaraciones de Miguel Ángel Moratinos en "59 segundos" o las de Carod Rovira y Rodríguez Ibarra en "Las cerezas"
Tal y como están las cosas, la lucha por la audiencia debe quedarse en segundo lugar para ofrecer programas de calidad. No cabe duda que a La Primera le queda aún mucho por hacer, pero también es verdad que ha iniciado un interesante camino. Esperemos que las presiones que se están dejando notar en el entorno del ente público, no lleven a que la senda de la calidad sea olvidada como ha ocurrido en muchas ocasiones. La buena televisión acabará triunfando.
“Llevo en una mano una rama de olivo y en la otra el fusil de los combatientes de la libertad. No permitáis que la rama de olivo se caiga de mi mano”. Así comenzaba su discurso en la Asamblea General de Naciones Unidas en 1974 Yasir Arafat. Ayer Arafat fue enterrado en la misma cárcel en la que llevaba recluido desde el año 2002, el complejo de la Muqata.
Muchas veces las simplificaciones nos llevan a hablar de un bando de “buenos” y un bando de “malos” al referirnos a los diferentes conflictos armados. La complejidad de la lucha entre israelíes y palestinos debería imposibilitar las simplificaciones, aunque no tedo el mundo lo crea. Muchos de sus protagonistas han cometido errores, pero también grandes aciertos que no podemos olvidar.
Para hablar de la figura de Arafat tendríamos que remontarnos al origen del conflicto, aquel 29 de noviembre de 1947, cuando la ONU, poco después de que Gran Bretaña hubiera abandonado Palestina, aprobaba un plan para la partición de su territorio en dos zonas: una israelí y otra palestina. Aquello desencadenó, el 14 de mayo de 1948, en la proclamación del Estado de Israel y en una serie de enfrentamientos sucesivos con sus vecinos (la Guerra de los Seis Días, la Guerra del Yom Kippur...), en algunos casos, respondiendo a sus ataques, pero en la gran mayoría, por el desmedido afán expansionista del Estado judío.
Diez años después, cuando trabajaba en Kuwait, Arafat creó Al Fatah y en 1968 lo incluyó en la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) que desde 1969 lideró. Aunque desde un principio, Arafat luchó contra Israel (mientras estudiaba en Egipto, introducía armas de forma clandestina), como líder de Al Fatah se introdujo a fondo en el mundo de la guerrilla y el terrorismo. En ese ámbito, Arafat escribió algunas de las páginas más oscuras de la Historia del conflicto palestino-israelí.
Pero hace años, Arafat dejó de ver el terrorismo con buenos ojos. Vio que su causa, que ha acabado limitándose a la creación de un Estado Palestino en poco más del 20% de los territorios de la antigua Palestina, no podía defenderse desde la violencia. En 1988, con la primera Intifada aún caliente, Arafat tras leer una declaración de independencia de su Estado, rechazó toda forma de violencia. Ese nuevo talante le llevó a obtener el Premio Nobel de la Paz en 1994.
Muchos nunca perdonaron a Arafat su pasado terrorista y han sembrado de dudas su conversión a la política como “arma” con la que conseguir sus objetivos. Sin embargo, por desgracia, quienes siempre han estado frente a Arafat han evolucionado mucho menos que el líder palestino ahora fallecido.
Israel, salvo excepciones como la del recordado Isaac Rabin (Premio Nobel de la Paz, junto a Arafat en 1994), no ha variado su postura en los últimos años y en algunos sentidos, incluso la ha radicalizado. El actual primer ministro israelí, Ariel Sharon, tiene un pasado que en nada envidia al pasado terrorista de Arafat. En 1982, las tropas del entonces general Sharon, junto con milicias libanesas, irrumpieron en los campos de refugiados de Sabra y Shatila asesinando a 2.000 palestinos.
Israel controla y realiza permanentes incursiones en los territorios de Gaza y Cisjordania ahogando toda posibilidad de libertad para los ciudadanos palestinos. Por si fuera poco, ha establecido un muro “de seguridad” entre Israel y Palestina declarado ilegal por el Tribunal de La Haya. Mantiene, además, aunque esto podría cambiar, los asentamientos de colonos judíos en territorio árabe.
Pero lo peor no es eso. Israel es un estado terrorista amparándose en el pretexto de la seguridad. El ejército y los servicios secretos israelíes no dudan en usar tácticas terroristas para combatir a los grupos, estos sí, terroristas palestinos. La diferencia es que las acciones israelíes están amparadas por un gobierno, no por un grupo armado. Un gobierno, el israelí, que no duda a la hora de llevar a cabo prácticas como los asesinatos selectivos.
A todo esto debemos sumar el hecho de que Israel es el estado que más resoluciones de la ONU ha incumplido a lo largo de su historia. El insulto final a Arafat ha sido prohibir su entierro en la explanada de las mezquitas y obligando a que este tuviera lugar en la que ha sido su cárcel en los últimos años, la Muqata.
En todo esto, Israel cuenta con un aliado de excepción, Estados Unidos. Si la Administración Clinton realizó cierto esfuerzo por acabar con el conflicto, la de Bush se ha dedicado a poner piedras en toda vía de paz entre Israel y Palestina con su apoyo, casi ilimitado, a los gobiernos judíos. Bush lleva cuatro años mirando para otro lado cada vez que Israel lleva a cabo sus desmanes y entorpeciendo numerosos proyectos de resolución de la ONU. Los vetos de EE.UU en el Consejo de Seguridad han sido permanentes a lo largo de la Historia en lo referido al conflicto palestino-israelí.
Resulta sorprendente que ahora, con el líder palestino muerto, Bush y Sharon digan que se abre un tiempo en el que la paz podría alcanzarse. Bush ha anunciado que va a implicarse personalmente para garantizar la construcción de un Estado Palestino como única vía de paz para Oriente Próximo. EE.UU. e Israel dan así a entender que Arafat era un obstáculo para la paz, cuando las aportaciones de estos dos países en el camino de la pacificación han sido escasas. Lo que es evidente es que norteamericanos e israelíes pretenden hacer bueno eso de que “a río revuelto, ganancia de pescadores” e intentarán negociar aprovechando la debilidad de los nuevos líderes palestinos.
Al margen de las intenciones de Bush y Sharon, se abre, por supuesto, un nuevo tiempo en Palestina. Un nuevo tiempo para el que aún no hay un líder claro. El nuevo presidente palestino, será elegido antes del nueve de enero. Quién será y si su elección no será problemática son las principales preguntas que surgen ahora. Por el momento, Abú Alá sigue siendo el primer ministro palestino y Abú Mazén es el nuevo presidente de la OLP. ¿Será capaz el nuevo líder de aglutinar a las posturas más radicales y guiarlas por la senda de la paz? Esperemos que así sea, pero esperemos también que esa paz sea justa con los palestinos. Dado que la ONU tiene las manos atadas por el derecho de veto norteamericano, la Unión Europea deberá colaborar en la transición en el poder en Palestina y ejercer de arbitro y defensor de los derechos del pueblo palestino para que Estados Unidos e Israel no se lleven el gato al agua y al menos, se cumpla la hoja de ruta en su totalidad.
Más información sobre este tema en "Guerra eterna en Oriente Medio" del periodista Iñigo Sáenz de Ugarte y en el especial de elmundo.es sobre Oriente Próximo
http://www.lapaginadefinitiva.com/weblog/popota/
Maketo es la forma en la que los nacionalistas vascos radicales denominaban a los inmigrantes que desde el resto de España llegaban al País Vasco. A pesar de que “Maketo Power” comenta la actualidad vinculada con cualquier tema, presta especial atención a los asuntos vinculados con el nacionalismo. Dentro de ese amplio mundo, observa muy de cerca todo aquello que tenga que ver con el nacionalismo vasco. Está muy actualizado.
http://www.lapaginadefinitiva.com/weblog/demopod/
El "Grupo de Análisis Democracia y Poder" reúne desde principios de 2004 a varios jóvenes profesores e investigadores de la Universitat de Valencia preocupados por las relaciones entre la ciudadanía y el poder político. Además de este weblog, en el que realizan sesudas reflexiones sobre cuestionesvinculadas con la democracia, tienen una web en la que informan de sus actividades.
http://www.lapaginadefinitiva.com/weblog/alfredo/
De los tres blogs es posiblemente el más completo en lo que a variedad de temas se refiere. También está bastante actualizado. Va desde las cuestiones de actualidad internacional a los asuntos nacionales. Los artículos reciben muchos comentarios de forma que se puede establecer un amplio debate sobre asuntos que están de actualidad.
Cuando hay elecciones presidenciales en otro país es frecuente pensar a quién votaríamos de vivir en el estado inmerso en el proceso electoral. Lo habitual en esas ocasiones es que uno prefiera que venza el candidato con ideas, en principio, similares a las del partido al que suele votar en los comicios de su país. Por ejemplo, en el caso de un votante del PSOE, preferirá una victoria de Schröder en Alemania antes que la de un candidato de la CDU.
Sin embargo, con las elecciones norteamericanas de este año no nos pasa eso. Si por los españoles fuera, la victoria de John Kerry sería aplastante. En una encuesta encargada por la Cadena SER al Instituto Opina, más del 60% de los encuestados decía que prefiere que John Kerry sea presidente, frente a un 11% que desea que George W. Bush sea reelegido. Para ser sinceros, lástima que los ciudadanos de Estados Unidos no piensen lo mismo.
La pregunta que se le viene a uno a la cabeza después de conocer resultados como el de la encuesta de la SER, es si los españoles conocemos a Kerry. Lo cierto es que no. No es que amemos a Kerry, lo que nos pasa es que odiamos a Bush. En EE.UU ocurre algo similar, aunque las cosas estén más equilibradas entre los dos candidatos. Si bien, en gran medida, podríamos hablar de votantes pro Bush y anti Bush (más que pro Kerry).
¿Es lícito eso de votar a un candidato porque el otro nos cae rematadamente mal? Lo ideal sería votar teniendo en cuenta que estamos de acuerdo con el programa del candidato cuya papeleta vamos a introducir en la urna, pero también es verdad que el voto de castigo está muy extendido. Y Bush, precisamente, se merece un castigo. Como decía el editorial de El Mundo este domingo, hay que votar a Kerry para evitar que Bush repita.
Desde la creación de Estados Unidos, los presidentes, hayan sido republicanos o demócratas, han tenido como claro objetivo ser los mandatarios de todos y cada uno de sus conciudadanos. En el país de las barras y las estrellas, el presidente ha sido siempre visto como un símbolo más de la nación que intenta liderarla y no dividirla. La herencia que deja Bush tras su mandato es una nación polarizada como nunca antes, todo ello a pesar de la corriente de simpatía que le otorgaron los atentados del 11 de septiembre. Pero la división interna de Estados Unidos no es la única que ha sembrado Bush, el presidente también ha conseguido extender una creciente ola de antiamericanismo en todo el mundo. Especialmente en los países musulmanes a los que Bush ha alineado en lo que él ha venido a llamar "eje del mal" y a los que cada cierto tiempo recuerda que pueden acabar de la misma forma que Irak. Un país que ha sido invadido tras una operación unilateral, contraria a los preceptos de la legalidad internacional y basada en afirmaciones como la existencia de armas de destrucción masiva que nunca se han podido demostrar. Un país que lleva meses sumido en un enorme caos y en el que han perdido la vida centenares de miles de iraquíes (la mayoría población civil) y más de 1.100 soldados norteamericanos como consecuencia de una operación militar mal planificada.
¿Bush además ha hecho trizas la idea de Estados Unidos como paraíso de las libertades. Es difícil mantener esa visión teniendo en cuenta que su gobierno organizó en su momento y ahora ampara la situación en Guantánamo, permitió los desmanes protagonizados por su ejército en la prisión de Abu Graib o impulsó medidas como la Patriot Act que, bajo nombre tan trasnochado, permite espiar y encarcelar a los ciudadanos sin orden judicial por el mero hecho de parecer sospechosos o haber sido denunciados anónimamente por algún vecino.
Bush ha sido un fracaso en todos los frentes. En el económico, ha sido el primer presidente de Estados Unidos desde el crack del 29 en destruir puestos de trabajo. Pero no sólo eso, ha dilapidado el superávit que dejó la Administración Clinton hasta convertirlo en un espectacular déficit presupuestario de casi 500.000 millones de dólares a base de reducir los impuestos a los que más tienen e incrementar el gasto militar.
Dicen los detractores de Kerry, que el candidato demócrata no es de fiar porque ha cambiado de opinión en numerosas ocasiones. En el caso de Bush, los cambios de opinión no pueden ser más radicales. Hace cuatro años, el actual presidente prometía que trabajaría tanto con demócratas, como con republicanos. Hoy sabemos que Bush aleja de su entorno a todo aquel que se atreve a llevarle la contraria y vemos como cada vez está más encastillado en posturas extremistas. Dijo que defendería el medio ambiente y además de no firmar el Protocolo de Kioto, ha permitido prospecciones petrolíferas en Alaska.
Si ahora tuviéramos que preguntarnos, tal y como recomendaba Ronald Reagan en sus mítines, si las cosas están mejor que hace cuatro años, la respuesta es evidente: no. Kerry basa su programa en la vuelta al multilateralismo y el consenso en política internacional, en la mejora de la sanidad pública (18.000 norteamericanos mueren cada año por no poder ir al médico), el fin de la pena de muerte, el control de la venta de armas y el impulso de la pequeña y mediana industria para relanzar la economía y el empleo. Estas propuestas merecen, al menos, una oportunidad.
Es curioso que Bush haya dedicado la mayor parte de su campaña a difundir el mensaje del miedo y a descalificar a su adversario en lugar de a defender su propia gestión. La razón es sencilla: sus cuatro años de gobierno son indefendibles. Hay ocasiones en las que no vale decir aquello de más vale lo malo conocido. Sólo porque Bush no vuelva a gobernar, Kerry se merece el apoyo de los ciudadanos estadounidenses. El de los españoles es evidente que ya lo tiene.
Hace ya bastante tiempo, las cajetillas de tabaco se convirtieron en soporte de un mensaje en el que las autoridades sanitarias avisaban de que fumar perjudica seriamente la salud. Hace algo menos, esos mensajes crecieron en tamaño y también en dureza. Frases como “Fumar mata” o “Fumar acorta la vida” se convirtieron en testigos de la vida de muchos fumadores.
Aunque fueron inicialmente recibidos con protestas, el paso de los meses fue haciendo inofensivos los nuevos mensajes. La gente comenzó a llamarlos “esquelas”, por su apariencia y a devaluar su contenido haciendo chistes sobre ellos. Era una manera de defenderse de las amenazas que sugerían.
Ahora llega una nueva vuelta de tuerca. Hemos conocido reciéntemente que la Unión Europea ha seleccionado una serie de imágenes para incluirlas en las cajetillas de tabaco de los países miembros. Su objetivo, el mismo que el de los antiguos mensajes: mostrar los peligros del tabaco y disuadir a los fumadores. El comisario de Sanidad de la UE, David Byrne, tras presentar un informe sobre el consumo de tabaco en Europa, ha anunciado que cada país debe decidir si obliga a imprimir estas imágenes en las cajetillas.
El problema es que, en esta ocasión, la idea de las “famosas” autoridades sanitarias es de muy mal gusto. Entre las 42 imágenes seleccionadas por la UE hay rostros de cadáveres cubiertos por sábanas blancas, pulmones afectados por el cáncer, operaciones a corazón abierto, enfermos agonizantes o primeros planos de las gargantas de personas que padecen tumores de laringe. Irlanda y Bélgica ya han anunciado que desde 2005 incluirán estas fotografías en las cajetillas.
Aunque la medida no es nueva, en esta ocasión nos puede tocar muy de cerca y es que el Ministerio de Sanidad ya la está estudiando. Como no fumador me opongo frontalmente. No sé que pensará usted, pero a mí me apetece bastante poco tener que ver la foto de un cadaver cada vez que a alguien le apetezca fumar a mi alrededor.
Si a esta medida le sumamos la intención de la Comisión Europea de prohibir fumar en todos los lugares públicos incluyendo lugares de trabajo, bares y restaurantes; la sensación que uno acaba teniendo es que se ha abierto la caza del fumador. Si en su momento los leprosos fueron repudiados por la sociedad, parece que los fumadores son los leprosos del siglo XXI.
Eso sí, nadie se atreve a prohibir la venta de tabaco. Teniendo en cuenta todo lo que dicen las autoridades sanitarias, ¿por qué no lo ilegalizan?. La razón es muy sencilla: el estado ingresa vía impuestos especiales un importante porcentaje de cada euro que se gasta un fumador en cigarrillos. Una vez más, la Administración quiere estar al plato y a las tajadas. De hecho, no podemos olvidar que hasta hace no mucho, la venta y producción de tabaco era un negocio que el Estado gestionaba en régimen de monopolio.
En lugar de tanto mensaje de mal gusto, la sanidad pública podría gastarse parte de los ingresos que genera la venta de tabaco al estado, en planes efectivos para dejar de fumar: charlas, subvenciones a la compra de parches y chicles de nicotina, grupos de trabajo con psicólogos…etc…Nadie dice que el tabaco no sea malo. Eso ya es sabido. Pero las medidas a las que recurren las autoridades para reducir su consumo, son, como mínimo, inapropiadas.
El pasado viernes conocimos por una filtración que el etarra José Luis Beotegi había vinculado a cuatro cocineros vascos con el pago del impuesto revolucionario. En concreto, decía Beotegi en su declaración ante el juez, que la banda terrorista ETA había pedido dinero bajo coacción a Juan Mari Arzak, Pedro Subijana, Martín Berasategui y Karlos Argiñano. Beotegi añadía que tenía constancia de que, al menos, Arzak y Subijana habían realizado parte de los pagos que le exigían los terroristas.
La noticia, no hace falta decirlo, es polémica como pocas. No cuesta deducir que ETA ha exigido este “impuesto” bajo amenazas a los cuatro chefs vascos. Pero claro, de haberlo pagado Arzak y Subijana habrían financiado a la banda. La polémica que suscita la noticia es comparable con el dilema ante el que se encuentra la persona que vive bajo coacción. Un dilema sobre el que muchos medios de comunicación no han reflexionado y que además parece no existir por el hecho de que los extorsionados sean unos populares empresarios.
Este domingo, tras un durísimo editorial el viernes, el diario El Mundo volvía a criticar con fuerza en un reportaje titulado "Dar de comer a ETA" la actitud de estos cocineros. En él se recogían las palabras del político vasco, Carlos Iturgaiz “algunos que se están haciendo ricos desde pedestales como el gastronómico colaboran por detrás con los etarras". El Mundo no es el único medio de comunicación que ha recogido y realizado ataques contra estos cuatro chefs vascos, las tertulias de diferentes radios y las páginas de opinión de muchos periódicos han situado en el centro de su particular diana la actitud de estos restauradores.
Sobre todo esto hay mucho que decir. En primer lugar, que los medios, los políticos y muchos tertulianos tienden a olvidar la presunción de inocencia, reconocida por el artículo 24 de la Constitución, cuando quien está imputado por un determinado delito (en este caso sería colaboración con banda armada, a pesar de que nadie ha sido condenado por el pago del impuesto revolucionario en España) es famoso o sospechoso de algo. En este caso los cuatro restauradores son famosos, incluso se les ha llegado a tildar de “multimillonarios” y además, según algún medio, son sospechosos por no hablar del conflicto vasco. En el País Vasco, en muchas ocasiones, no criticar a ETA no es una expresión de simpatía sino de miedo. En cualquier caso y volviendo al tema de la presunción de inocencia, existen unas diligencias abiertas y Arzak y Subijana han declarado en la Audiencia Nacional. La decisión depende del juez Fernando Andreu, no de los medios.
En segundo lugar, ¿por qué nadie percibe que los cuatro restauradores son también víctimas de ETA? El pago del impuesto revolucionario no es un donativo, es la aceptación de un chantaje para no sufrir las consecuencias de las amenazas de los terroristas contra una empresa o una familia. Por supuesto que implica una forma de financiación a ETA, pero no voluntaria, es un chantaje. Lo fácil es decir, viendo los toros desde la barrera, aquello de “yo llamaría a la policía” o “yo por cuestiones éticas, nunca pagaría”, pero ¿cómo se siente uno cuando le plantean un chantaje de este tipo? No sólo estamos hablando de lo que esta bien o no, por supuesto que está mal pagar a ETA, pero pongámanos por un momento en esa situación, ¿qué haríamos? ¿tenemos una respuesta de antemano?
Y para terminar, ¿cómo es posible que se filtren a los medios de comunicación sumarios declarados secretos? La declaración del etarra Beotegi estaba bajo secreto de sumario, alguien que trabaja en la Audiencia Nacional la ha filtrado. Si se trata de un funcionario, mal andamos; si se trata de un magistrado o de personal con funciones judiciales, peor aún. Alguien tiene que poner coto a unas prácticas que dejan a cualquier ciudadano, sea famoso o sea nuestro vecino de enfrente en una situación de total indefensión. Las autoridades judiciales tienen que investigar sobre esto útimo y los medios y la sociedad no deben olvidar que existen la empatía y la presunción de inocencia."
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